domingo, 26 de julio de 2009

Lo que sigue en Venezuela

Una vez que Chávez reconoció su simpatía por Fidel Castro y el Che Guevara, no es muy difícil predecir hacia donde se dirige Venezuela, es decir, hacia el capitalismo estatal. Lenin expresó en su último discurso: “El capitalismo de Estado es el capitalismo que debemos imitar dentro de cierto marco. Esto es esencial y de nosotros dependerá cómo será ese capitalismo de Estado” (Citado en “El vacilar de las cosas” de Juan José Sebreli – Editorial Sudamericana SA)

El capitalismo estatal es el monopolio y total predominio del Estado sobre la propiedad, sobre la economía, la educación, la cultura, etc. En definitiva, es la máxima expresión del gobierno mental y material del hombre sobre el hombre.

Debe aclararse que el socialismo o el comunismo no existieron nunca, ni existen, ni existirán, por cuanto tal utopía social es una creación propia de la mente de Karl Marx, que sus seguidores aceptan por ser una creencia de tipo religioso. Una vez que se elimina la propiedad privada, le sigue el capitalismo estatal. No hay otra cosa en el mundo real.

El marxista generalmente se “impone” en toda discusión porque compara la social ideal, perfecta (el socialismo) con cualquier sociedad real e imperfecta. Y eso que el marxista critica siempre al idealismo filosófico…..

El capitalismo estatal es un sistema esclavista similar, o quizás peor, que el feudalismo y otros sistemas del pasado. Quienes critican la “acumulación de capital, el poder y la explotación capitalista” son los que, generalmente, pretenden solucionar tales problemas mediante el capitalismo estatal, cuando en realidad acentúa y magnifica todos esos problemas.

La reciente muestra de la heredabilidad del poder, desde Fidel a Raúl Castro, y las manifestaciones de Chávez en la búsqueda de la reelección indefinida, muestran claramente actitudes sólo comparables al feudalismo de hace varios siglos atrás.

La sovietización de Venezuela marcha a buen ritmo. La dictadura del proletariado sobre la burguesía se ha de ir acentuando con los éxitos eleccionarios. El odio y la división de clases no se dan naturalmente, sino que son promovidos por los ideólogos marxistas en sus ansias de lograr el poder absoluto. La actitud de Chávez y de sus seguidores no sólo debe contemplarse desde un punto de vista ideológico o político, sino desde un punto de vista psiquiátrico.


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